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La emblemática y bimilenaria ciudad de León, donde el polvo de los siglos ha acumulado historia y piedra, tiene su origen en el campamento establecido por la roma Regio VII, ubicado entre los ríos Torío y Bernesga. Capital del Reino en la Edad Media, León es un lugar idóneo para saborear sin prisas los escenarios que el pasado nos legó.
El corazón de una urbe que compagina modernidad y rancio tipismo debemos situarlo en la Plaza Mayor. Antiguo marco de todo tipo de actividades ciudadanas, está presidida por el Consistorio Viejo, un palacete de larga fachada que ha sido durante siglos “el mirador de la ciudad”. El entorno que la rodea, con epicentro en la plaza de San Martín, está repleto de mansiones de empaque señorial e iglesias con veneradas imágenes.
Apenas un corto paseo nos lleva a la auténtica joya de la ciudad. La Catedral, conocida como la “pulcra leonina”, es uno de los más bellos edificios del gótico español. El templo actual comenzó a construirse hacia el año 1255, sobre una antiquísima iglesia románica ubicada en el solar que ocuparon antes unas termas romanas. Su enorme fama procede de los casi 1800 metros cuadrados de vidriera artística, definida por Miguel de Unamuno como “un milagro de luz y piedra”. El Museo Catedralicio es uno de los más completos en su género, abarcando sus fondos desde la prehistoria al neoclasicismo.
Bajando por la calle Ancha nos encontramos en la Casa de Botines, obra modernista del genial Antonio Gaudí. Y enfrente el palacio de los Guzmanes, sede de la Diputación Provincial, que se caracteriza por una soberbia fachada principal y el patio de estilo plateresco. Enseguida se llega a la basílica de San Isidoro, adosada a uno de los muros de la muralla medieval. Las bóvedas de su panteón real, donde reposan 23 monarcas leoneses, están decoradas con excepcionales pinturas murales del siglo XII, por lo que es conocida como la Capilla Sextina del románico. EL Museo de San Isidoro presenta una exquisita colección de códices.
En el otro extremo de la ciudad se alza el Hostal de San Marcos. Antiguo convento y refugio de peregrinos, fue construido siguiendo cánones platerescos entre los siglos XVI y XVII, Aunque alberga en la actualidad un lujoso Parador, en tiempos pasados fue una estricta prisión donde fue encarcelado Francisco de Quevedo. En el claustro de la iglesia se halla el Museo de León, que presenta tesoros como el Cristo de Carrizo, un pequeño crucifijo de marfil del siglo XI.

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